jueves, 20 de octubre de 2011
Intromisión
Acostumbraba a olvidar que había mentido y siempre metía la pata. Una vez me dijo por celular que se encontraba en otro lugar, mientras yo lo observaba por la ventana de su casa. Sentía un enorme placer espiando cada uno de sus movimientos, los de él, que siempre estaba protegiendo su vida privada, solo para hacerse el misterioso pues en realidad no tenía nada que ocultar. A veces lo veía durante horas mirando a un mismo punto y al día siguiente me decía que había estado en una reunión de negocios. Minutos después cuando le preguntaba detalles de la reunión, no sabía de qué le hablaba. Aseguraba ser una persona muy ocupada, pero era en realidad una persona muy sola. No volví a saber de él desde la madrugada en que a hurtadillas se subió a un taxi con un par de maletas.
jueves, 18 de agosto de 2011
La llorona
La primera vez que lloró sin parar consiguió que le complacieran el capricho solicitado. Ella notó que ni siquiera su padre, amándola como la amaba, tendría la paciencia suficiente para no sucumbir ante un par de horas de llanto. Solo pasaron unos días cuando debió acudir de nuevo a su recién descubierta estrategia. La profesora envió una citación a casa por ciertas situaciones acaecidas en el salón de clase que consideró debía discutir con el acudiente. Unos segundos antes de entregar el papel rompió en un llanto tan sonoro y dramático que su padre para calmarla le prometió que no regresaría más a ese colegio.
Llevaba varios años escudando su vida tras el llanto cuando decidió probar suerte con el hurto. Había varias cosas que deseaba tener, pero que no conseguiría con la miseria que le daba su padre todas las semanas. Fue en ese entonces cuando llegó a nuestra institución. Había sido capturada con un teléfono celular y veinte mil pesos que le había arrancado a una mujer mayor en un bus. Con nosotros solo estaría durante un par de días, mientras era trasladada al lugar donde llevaría un proceso por responsabilidad penal. Pronto fue conocida como la Llorona, se había hecho habitual que llorara por el agua fría, por el almuerzo que no le gustaba o por las razones que esgrimía cuando el psiquiatra la interrogaba acerca de su comportamiento delictivo. Nadie quería compartir su tiempo, su espacio o su almuerzo con ella, por temor a herir su susceptibilidad. Por supuesto, también lloraba por eso. El día que se decidió su traslado, inició su espectáculo argumentando no querer dejar el lugar. No valieron palabras de aliento ni toda clase de intervenciones. En un segundo, sus brazos y piernas contrahechos por la histeria y su llanto infinito cumplieron con su cometido y el traslado se detuvo. Desde entonces, intentamos sin éxito que se vaya. Ha sido testigo del traslado de muchas de sus compañeras, incluso les ha dado apoyo a las que intentan su mismo truco para evitar irse. No debería decirlo, pero ya me acostumbré a su llanto y tal vez lo extrañe.
domingo, 7 de agosto de 2011
Una mala inversión
Duró vestida de enfermera varias horas después de haberse dado cuenta que él no iba a llegar. Había recorrido varias tiendas de disfraces buscando el traje más sexy, más vulgar y más a su medida. Nunca había hecho nada como eso, pero complacerlo a él era lo que mas deseaba en la vida y volcó todas sus expectativas en esa noche. Él sería el doctor y ella la enfermera, su relación había llegado a ese punto maravilloso donde cualquier cosa era posible. Ella no podía estar más complacida por su suerte, había encontrado a alguien que no le impedía vivir, solo era su amigo y su amante, no la amarraba a él nada distinto a lo bien que la pasaban juntos. Seguro sería una noche de varios orgasmos, ella le diría que quería hacer el amor en un lugar distinto de la cama como siempre y él seguro la besaría desde el instante en que ella le abriera la puerta. Ella hacía caso omiso de los defectos que había ido descubriendo en él, porque no estaba dispuesta a perder lo que tenían cuando estaban juntos. Ni cuando había estado perdidamente enamorada se sintió tan a gusto. Algunas veces la había plantado y otras le había mentido,en ocasiones él afirmó estar en un lugar y ella lo vio en otro,sin embargo, lo justificaba con explicaciones pobres que rescataban el valor que ella le había dado a su relación. Miró varias veces el reloj, comprobó que su celular estuviera cargado y que el timbre tuviera suficiente volumen, permaneció durante un largo rato de pie para no arrugar su traje, vio demasiadas veces por la ventana y notó cómo se fue apagando la ciudad. El frío le impidió continuar con el traje puesto hasta que amaneciera, se puso la pijama muy a su pesar y las lágrimas le impidieron conciliar el sueño.
Al día siguiente cuando quiso preguntar, él respondió que estaba trabajando y que su vínculo no lo obligaba a dar una explicación, y que pensándolo bien ellos ya no eran nada. Días después, cuando ella necesitó el dinero gastado en el alquiler del traje, se sintió estúpida y perdida.
Al día siguiente cuando quiso preguntar, él respondió que estaba trabajando y que su vínculo no lo obligaba a dar una explicación, y que pensándolo bien ellos ya no eran nada. Días después, cuando ella necesitó el dinero gastado en el alquiler del traje, se sintió estúpida y perdida.
jueves, 4 de agosto de 2011
Final
Al hombre ya se le había ido la vida cuando llegué a la puerta, de nada valieron los masajes cardiacos y la respiración artificial aplicadas mientras llegaba la ambulancia. El letrero dice muy claramente 'Centro de Emergencia Psicosocial'. Sin embargo, no es la primera vez que nos confunden con un lugar de atención de urgencias, y llega gente esperando que le salvemos la vida. He visto algunos muertos, pero este y su camisa roja estuvieron demasiado rato esperando a ser recogidos por la parca, y yo debí pasar por encima para entrar a mi oficina. Los hombres con sus trajes espaciales conversaron animadamente mientras le sacaban fotografías y tomaban sus huellas, lo envolvieron en una bolsa, y se lo llevaron junto al que habían cargado minutos antes. No supe su nombre. Su familia, si es que la tuvo, estará enterrándolo hoy, ya deben haber olvidado si alguna vez se equivocó, incluso que se equivocó al buscar atención en un lugar de reclusión de adolescentes consumidores de droga.
miércoles, 20 de julio de 2011
Pesadilla
No quise quedarme a oir los detalles de la violación que la niña aseguraba haber presenciado. Su sangre fría me tenía al borde de la náusea, creí que su condición de prostituta la habría hecho indiferente, cosa que yo jamás sería frente a una historia de esas. Días después cuando nos despertó a todas con sus gritos de terror, entendí que hace rato gritaba y yo no la había sabido escuchar.
jueves, 14 de julio de 2011
Anuncio
La idea del suicidio no viene a mí con frecuencia, confieso que la contemplé seguido en la época en que me enteré de la enfermedad de mi hijo porque realmente creí que no la manejaría, claro que después de años de convivir con eso, he llegado a reprocharme tanto escándalo, ya que en comparación con otras enfermedades, la de mi hijo ha sido una tontería. Hoy he recibido la noticia de que ya no viviremos juntos. Ni la escritura puede dar cuenta del vacío que me produce saberlo. Mi primer pensamiento fue una vez más el suicidio, lo acepto.
Ya han pasado algunas horas y han venido a mi cabeza todas las posibilidades de cosas por hacer, y que no he hecho, por estar convencida de que una mamá debía estar pegada a su hijo, solo me queda algo por preguntar.... cuándo te vas?
Ya han pasado algunas horas y han venido a mi cabeza todas las posibilidades de cosas por hacer, y que no he hecho, por estar convencida de que una mamá debía estar pegada a su hijo, solo me queda algo por preguntar.... cuándo te vas?
domingo, 10 de julio de 2011
Conversación en un bus
Hoy ha amanecido el cielo con nubes de todos los colores. Los noticieros ocupan su espacio en hablar de este extraño fenómeno,algunos aseguran que la biblia lo dice, la ciencia aún no se pronuncia al respecto. Yo, solo esperaba que ocurriera. Ayer escuché una conversación en el bus de regreso a casa, y aunque no entendí mucho al principio, supe que algo pasaría.
-Esta buseta pasa por la cientocuarenta?
-No sé caballero, yo me bajo antes.... pero por favor siéntese, ya alguien le indicará donde debe bajarse
-Gracias, muy amable, sí, necesito sentarme, la contaminación me tiene asfixiado.
- No se preocupe, le piensan cambiar el color a las nubes.
- Eso no se puede, son cosas de Dios.
-Claaaaaro que se puede, ya verá! Hay un proyecto de ley en curso.
-A la luna ya la han intentado visitar y no han podido.
-Ya fueron!!
-Eso no se puede, son cosas de Dios.
-Estuvieron en el 69.
-Eso no se puede, son cosas de Dios.
-Usted está loco.
El incrédulo se bajó indignado y yo me senté junto al hombre que anunciaba el fenómeno. Grandes cosas seguirán pasando.
-Esta buseta pasa por la cientocuarenta?
-No sé caballero, yo me bajo antes.... pero por favor siéntese, ya alguien le indicará donde debe bajarse
-Gracias, muy amable, sí, necesito sentarme, la contaminación me tiene asfixiado.
- No se preocupe, le piensan cambiar el color a las nubes.
- Eso no se puede, son cosas de Dios.
-Claaaaaro que se puede, ya verá! Hay un proyecto de ley en curso.
-A la luna ya la han intentado visitar y no han podido.
-Ya fueron!!
-Eso no se puede, son cosas de Dios.
-Estuvieron en el 69.
-Eso no se puede, son cosas de Dios.
-Usted está loco.
El incrédulo se bajó indignado y yo me senté junto al hombre que anunciaba el fenómeno. Grandes cosas seguirán pasando.
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